Siempre me ha intrigado porqué somos los miembros del sexo masculino los que nos sentimos tan atraídos por la emoción que nos puede brindar la violencia. Cuantas veces hemos fantaseado con poder hacer las cosas que hacen nuestros héroes en los libros, el cine, los comics y la televisión, esas escenas de artes marciales, las explosiones, las lluvias de plomo.
La violencia es una idea tan recurrente en nuestra vida, a quien no le ha tocado tener un arranque de enojo (por no decir furia, palabra que me suena muy fuerte), o que adolescente no se ha dado de golpes con un completo desconocido o incluso con su mejor amigo. Alguna vez le escuche decir a alguien que hasta que no te agarres a golpes con él, no puedes decir que es tu mejor amigo.
Ayer veía la película de Alexander, y de manera paralela mi mente recordaba la historia de Aquiles y Patroclo. No pude evitar reflexionar acerca de mi obsesión por relacionar la violencia (al guerrero debería decir) con ciertas ideas románticas.
Cuando era niño solía tener escapes, mientras las cosas se desmoronaban a mi alrededor, o mientras la calma más aburrida amenazaba con hacerme partícipe del hastío, mi mente se iba a otro mundo. Fui capaz de crear todo un universo, toda una historia, llena de héroes y villanos, de héroes que se convertían en villanos, todo en un ambiente de armas, de poder, de ejércitos, de tecnología, de leyendas y mitos dentro de una misma historia.

Sin embargo, dentro de todo eso había algo recurrente, aquel personaje que me representaba siempre gozaba de la compañía de alguien, un guerrero a quien podía considerar su igual y con quien era capaz de construir, conquistar o destruir todo un universo. Desde mis fantasías más tempranas siempre era así, poco a poco y conforme empecé a sufrir los “estragos” de la adolescencia el sexo empezó a hacerse presente en mis escapes, y entonces me daba cuenta que ese guerrero que siempre acompañaba a seraphim era más que su amigo, era su compañero, su amante.
Y es que no puedo evitar pensar: ¿De qué otra forma puede un guerrero pelear más fieramente, cuando pelea al lado de la persona que ama?.