A pinche jueguito ese. Con las redes sociales tan de moda y los entornos virtuales desarrollandose como medio de convivencia a través del internet no es nada raro que que World of Warcraft sea tan tan popular. Y es que el nivel de adicción que uno puede desarrollar es alarmante.
Yo aún no llego a esos niveles pero si me deja pensando que ayer soñaba ( si, si de veras ) con subir de nivel en mi habilidad de primeros auxilios y después en otras habilidades... ajem... otras... y que despierto y empiezo a manosear a mi dude. Jaja... no de veras... asi pasó. Y es que nomás eso le falta al jueguito, que tuviera el emoticon de sexear, porque bailar, cocinar, curar, recoger plantitas, trabajar en general y muchas otras cosas ya las puedes hacer.
El otro día mientras iba de aquí para alla matando bichos me encontre con una pareja de jugadores que mientras hacian sus quests iban platicando de las relaciones interpersonales y sus complejidades, cual chat de corazones rotos.
Ya ya... debo regresar al Halo 3 donde más bien platicas con puro chavito gringou que se dedica a insultar y llamarte fuckin' loser.