Y es que yo ya no creo en los huracanes... a mi se me hace que ni existen.
Siempre estan con aquello de "viene el huracán, nos vamos a a morir", pero a la mera hora unas cuantas lluvias... o de plano ni eso.
Yo creo que los huracanes son como el coco, como cuando nuestra mamá nos decía, si no te comes las verduras va a venir el coco (el boogeyman, como dicen los gringos, vea usted). Pues asi mesmo siento a los huracanes... que las autoridades nos dicen: si no hacen sus compras de pánico viene el huracán... pero pues nada.
Igual y los huracanes son como los fantasmas o los ángeles, que hay que creer en ellos para que aparezcan.
O como los T-Rex de Steven Spielberg (por favor no vengan a mi blog a reflejar su odio por S.S.), que si no nos movemos no nos ven y se siguen de largo.
Por ahí hasta dicen que Chetumal esta protegido por una kekai de los siete dragones del cielo (lo siento, mi parte geek me domina)... no verdad... algo de un santo... yo que se.
Pero es que a final de cuentas ya siento esto como la fábula de Isotopo Radioactivo, aquella de Juanito y el Globo, que por no ponerle lubricante se rompió y engendró un hijo. ¿No era asi?
No perdón, aquella del niño que decía que venía el lobo a su aldea y no era cierto, y la gente ya no le creía ni los informes de gobierno, y al final resulta que llega Michael Jackson, lo viola y sale libre... poor kiddo.
¿Porqué todo lo asocio con SExO?
No se.
Como sea, los huracanes son como el chupacabras o los extraterrestres, mucha gente dice haberlos visto, se hacen películas de ellos, nadie quiere en realidad encontrarse con uno (excepto la gente loca claro) y desde luego son motivos de periodismo amarillo.