Estaba un día trabajando, uno de mis sobrinos se me acerca con una hoja de papel verde, haciendo dobleces.
Sobrino: Tío, yo se hacer origami.
Ariel: En serio! Que rico, a ver cuando me invitas a comer :D.
Sobrino: ¬¬
30 abr 2007
26 abr 2007
Hoy
Un post todo bien pinche triste...
Ayer después de unas cuestiones sexosas que me llevarían a un momento de enojo ( citas canceladas, por ser tarde, pendejadas ), lleguéa mi casa, vi un tanto de la miniserie de The Legends of Earthsea y tras no hallar nada mejor que hacer me pusé a leer el libro que actualmente ocupa mis noches: El Ascenso de Endymion. El siguiente fragmento es lo que Raul Endymion, nuestro "Heroe" dice ( o piensa ) después de hacer el amor con la ahora mujer cuya misión es proteger.
Ver y sentir a nuestro ser amado desnudo por primera vez es una de las epifanías puras e irreductibles de la vida. Si existe una religión Verdadera en el universo, debe incluir la verdad de este contacto o ser hueca para siempre. Hacer el amor con la única persona que merece ese amor es una de las pocas retribuciones absolutas de la condición humana, y compensa todo el dolor, la pérdida, la torpeza, la soledad, la idiotez, las concesiones y la ineptitud que acompañan esa condición. Hacer el amor con la persona indicada compensa muchos errores.
Un golpe un poco bajo debido a lo que he estado pensando, la sensación de soledad y la necesidad de tener alguién con quien contar, a quien abrazar, a quien querer, a quien besar, con quien hacer el amor. Todo eso mientras me vuelvo un poquito más huraño, seco y frio con la gente.
Creo de verdad en lo que dice Raúl. Pero se que eso no es para mi, ya me tocó vivirlo, fugazmente y quizá no fuera the real deal, pero ya me tocó, y se que no se repetirá. Drama y falta de optimismo pueden decir, yo digo que es frustración y un realismo con ganas. Y ya no se que hacer, más que morderme uno y dejar pasar el tiempo.
Creo de verdad en lo que dice Raúl. Pero se que eso no es para mi, ya me tocó vivirlo, fugazmente y quizá no fuera the real deal, pero ya me tocó, y se que no se repetirá. Drama y falta de optimismo pueden decir, yo digo que es frustración y un realismo con ganas. Y ya no se que hacer, más que morderme uno y dejar pasar el tiempo.
21 abr 2007
Robot chicken y "de cuando postear en base a Sirako"
Pollo robot rulea...
Pero antes vean el post que está antes de este
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Por otro lado hoy que navegaba un poco ( En el Rio Hondo, aqui colindando con Belice ) checaba en mi laptop que Beto de soybeto.blogspot.com plantea una forma de saber cuando postear, en base a la cantidad de veces que a comentado Sirako. Según esto yo no debería haber posteado desde hace meses jojojo.
Aqui el post.
Pero antes vean el post que está antes de este
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Por otro lado hoy que navegaba un poco ( En el Rio Hondo, aqui colindando con Belice ) checaba en mi laptop que Beto de soybeto.blogspot.com plantea una forma de saber cuando postear, en base a la cantidad de veces que a comentado Sirako. Según esto yo no debería haber posteado desde hace meses jojojo.
Aqui el post.
19 abr 2007
Visitante (pesadilla)
La cocina de mi abuela no era muy grande, pero el amontonomiento de cosas no ayudaba a la sensación de claustrofobia, aunque quiza exagero un poco, el punto es que la luz intensa me mareaba un poco. Mi madre lavaba los trastos del almuerzo, y platicaba con la abuela que probaba el arroz con una cuchara de madera.
Yo veia con nostalgia un par de magnetos del frigorífico, recordando cuando había toda una colección de personajes de Disney pegados. Mi sobrina pregunto si faltaba mucho para que estuviera listo el arroz con leche, habiamos estado todo el día andando por el centro de la ciudad y estabamos famélicos, cenar era urgente. La abuela se había sentado junto con mi sobrina a pelar frijol tierno fuera de sus vainas. Las rosas que estan en la mesa tienen un olor fuerte, por alguna razón me hacen pensar en fresas. Lo curioso de esas rosas es que han estado creciendo por si mismas, al fondo del patio de la casa, mi abuela jura que nunca las cultivó.
Tuve esa sensación que he tenido muchas veces, de estar viendo algo fuera de lugar, me preguntaba en que momento mi sobrina, Sandra, había crecido tanto, ahora era una chica de 15 años. Igual de fuera de lugar sentía mi edad, pero todo eso dejo de importar en el momento en que tuve esa sensación de mareo mas intensa... de nuevo pensé que sería la luz, pero no... esto era un poco anormal, los cabellos de la nuca y los brazos se me erizarón y todos nos detuvimos de nuestros pensamientos y actividades. Me di cuenta que lo estaba teniendo era un mal presentimiento, quizá...
Sonó la campana de la entrada, siempre me había parecido de lo más extraño, una campana en vez de timbre. La abuela se dispuso a levantarse, pero mi madre le puso una mano en el hombro y me pidio a mi que fuera a ver quien era. No me levanté y no era un acto de rebeldia ni nada parecido, me sentía atado a la silla, mis ojos revelaban miedo. La abuela dijo "dejalo, están cansados, yo voy a abrir".
Se levantó y recorrió el comedor, pero se detuvo en el pasillo de las habitaciones, se inclino al tiempo que gritaba "Van!", había encontrado la aguja de tejer que había perdido por la mañana. Fue en estos segundos que reaccioné, había algo mal con el visitante en puerta, la sensación era clara y francamente me inquietaba que mi madre y mi abuela no lo sintieran. Tomé el frasco de sal y corrí hacía la entrada, pasé junto a la abuela que recien entraba en la sala. "Niño!" le escuche decir al pasar junto a ella, llegué a la puerta y me detuve junto a la puerta. El visitante proyectaba su sombra sobre la puerta de cristal y herreria. La abuela se acercaba y yo tuve que dejar de hacerme preguntas para permitir a mi instinto actuar. Abrí el frasco de sal e hice una linea con sal debajo del marco de la puerta.
La abuela llego junto a mi y me vio achinando los ojos, dibujo una sonrisa ya muy marcada por la edad y me dijo, "no seas tonto ¿porqué haces eso?". Retiró la sal con un pie y abrió la puerta, detrás había un viejo, cabello blanco, bolsas bajo los ojos, pero erguido y alto, la edad no parecía haber doblegado en lo minimo su postura, saludo y su voz sonó potente, mi abuela lo invitó a pasar, yo había estado retrocediendo, no quería dejar a la abuela sola, pero algo me gritaba que este tipo tenía algo malo dentro.
Me di la vuelta y empecé a caminar hacia la cocina, la abuela me pidió un vaso de agua para el visitante. Apenas pasé el umbral de la sala corrí hacía mi habitación, busqué en mi maleta y encontré la pulsera de cuero con cuatro piedras de amatista pulida que había llevado. Aún tenía el frasco con sal conmigo. Escuché que la abuela pedía [ gritando ] el vaso de agua a Sandra. Escuché que mi mamá le apuraba.
Regresé hacía la sala, pero me quedé agazapado junto a la puerta, trataba de escuchar lo que el visitante y mi abuela platicaban. La conversación iba muy calmada, parecian antiguos conocidos, mientras tanto yo hacía de nuevo mi línea de sal, pero ahora en la puerta que comunicaba la sala con el pasillo del resto de la casa.
Sandra se acercaba con un vaso con agua, vio la sal en el piso y me miró con incertidumbre, le di el frasco y le dije que hiciera lo mismo con los marcos de las ventanas y la puerta del patio. Dudo por unos segundos pero después empezó a caminar decidida hacía las habitaciones. En la sala empezaron a alzar la voz, algo acerca de antiguas deudas y tiempos de cobro. Mi abuela, siempre calmada y amable al extremo se escuchaba agraviada y le ordenaba al visitante se fuera.
Cuando atravesé el umbral el anciano parecía mas grande que cuando lo había visto en la puerta, los cabellos blancos se le veian bastante desacomodados, caminaba hacia mi abuela y ella solo atinaba retroceder a un rincón, me miró con ojos de desesperación,
- Hijo vete! - dijo mi abuela, más como suplica que como orden, jamás la había visto tan asustada
- No - dije levantando la voz, y un poco sorprendido de que no haberme quebrado, doy unos cuantos paso tratando de rodearlo.
El visitante volteó y empezó a caminar hacia mi, mientras decía palabras en un idioma extraño, casí gutural. Sus ojos se han vuelto completamente negros y están demasiado abiertos, alrededor se dibujan unas pequeñas venas rojas. Levanta una mano hacia mi, la piel es demasiado blanca y también tiene esas pequeñas venas demasiado rojas, es demasiado alto.
La abuela ha entrado en el pasillo después de que Sandra le ha hecho señas, el visitante se ha acercado ya demasiado a mi, no quiero que me arrincone. Sin dar señas empiezo a correr hacía el pasillo, hacía dentro de la casa. Tengo cuidado de no pisar ni mover la linea de sal, el extraño viene tras de mi, pero se detiene al llegar al umbral de la puerta, da un golpe en el aire que se detiene en seco. Lanza unos gritos que parecen maldiciones, sus ojos se van encorvando, y esas pequeñas venas rojas son cada vez mas visibles. Volteo a ver a Sandra y le preguntó si ha puesto la sal en todas las entradas. Me muestra el frasco vacío y me dice que le faltó la puerta de atrás. El visitante sigue golpeando el aire, pareciera que en cualquier momento fuera a atravesar el umbral.
Le pregunto con desesperacion a mi abuela ( que ahora me parece más empequeñecida que nunca ) si hay más sal, ella no atina a responderme, mi madre aparece desde el comedor y dice que no hay más. Trato de pensar, los gritos del visitante no me dejan pensar con claridad. Pienso en algunas leyendas que he leido, veo hacía todas partes en la casa, voy hacia la cocina.
El visitante ya no está en la sala, puedo sentir como se desplaza por el pasillo lateral de la casa, siento sus pasos, siento en mi estómago una sensación de frio.
Cuando se aparece en la puerta trasera lo primero que puede ver soy yo. Me pregunto por un instante si en realidad me ve, al menos el concepto que tenemos de ver. Sus ojos son tan negros. Empieza a caminar, atraviesa el umbral con un pie y sonríe, seguramente esperaba que ya hubieramos bloqueado esa puerta también. Continua caminando hasta que queda en medio de un circulo formado por mi madre, mi sobrina, mi abuela y yo. Hacen un círculo con los petalos de rosas alrededor del visitante, inicialmente quedo dentro del circulo y estira una de sus manos, esta vez a una velocidad inhumana, me toma de la camisa y me rasga un poco de piel, arde como el infierno. Grito y le golpeo el brazo con que me sujeta. El visitante me suelta y grita, en mi mano tengo la pulsera con las amatistas. La abuela comienza a rezar libremente, tal como lo hacen la mayoría de los protestantes, mi madre reza un padre nuestro y Sandra limita sus suplicas a meros pensamientos. Hubiera querido tener un poco más de sal, combinandola con agua podría tener un poco de "agua bendita", quizá algún amuleto, pero solo tengo las amatistas y un poco de valor que espero que, por una vez en la vida, me dure lo suficiente...
( Les aclaro que es una Pesadilla, nada de drogas aún )
Yo veia con nostalgia un par de magnetos del frigorífico, recordando cuando había toda una colección de personajes de Disney pegados. Mi sobrina pregunto si faltaba mucho para que estuviera listo el arroz con leche, habiamos estado todo el día andando por el centro de la ciudad y estabamos famélicos, cenar era urgente. La abuela se había sentado junto con mi sobrina a pelar frijol tierno fuera de sus vainas. Las rosas que estan en la mesa tienen un olor fuerte, por alguna razón me hacen pensar en fresas. Lo curioso de esas rosas es que han estado creciendo por si mismas, al fondo del patio de la casa, mi abuela jura que nunca las cultivó.
Tuve esa sensación que he tenido muchas veces, de estar viendo algo fuera de lugar, me preguntaba en que momento mi sobrina, Sandra, había crecido tanto, ahora era una chica de 15 años. Igual de fuera de lugar sentía mi edad, pero todo eso dejo de importar en el momento en que tuve esa sensación de mareo mas intensa... de nuevo pensé que sería la luz, pero no... esto era un poco anormal, los cabellos de la nuca y los brazos se me erizarón y todos nos detuvimos de nuestros pensamientos y actividades. Me di cuenta que lo estaba teniendo era un mal presentimiento, quizá...
Sonó la campana de la entrada, siempre me había parecido de lo más extraño, una campana en vez de timbre. La abuela se dispuso a levantarse, pero mi madre le puso una mano en el hombro y me pidio a mi que fuera a ver quien era. No me levanté y no era un acto de rebeldia ni nada parecido, me sentía atado a la silla, mis ojos revelaban miedo. La abuela dijo "dejalo, están cansados, yo voy a abrir".
Se levantó y recorrió el comedor, pero se detuvo en el pasillo de las habitaciones, se inclino al tiempo que gritaba "Van!", había encontrado la aguja de tejer que había perdido por la mañana. Fue en estos segundos que reaccioné, había algo mal con el visitante en puerta, la sensación era clara y francamente me inquietaba que mi madre y mi abuela no lo sintieran. Tomé el frasco de sal y corrí hacía la entrada, pasé junto a la abuela que recien entraba en la sala. "Niño!" le escuche decir al pasar junto a ella, llegué a la puerta y me detuve junto a la puerta. El visitante proyectaba su sombra sobre la puerta de cristal y herreria. La abuela se acercaba y yo tuve que dejar de hacerme preguntas para permitir a mi instinto actuar. Abrí el frasco de sal e hice una linea con sal debajo del marco de la puerta.
La abuela llego junto a mi y me vio achinando los ojos, dibujo una sonrisa ya muy marcada por la edad y me dijo, "no seas tonto ¿porqué haces eso?". Retiró la sal con un pie y abrió la puerta, detrás había un viejo, cabello blanco, bolsas bajo los ojos, pero erguido y alto, la edad no parecía haber doblegado en lo minimo su postura, saludo y su voz sonó potente, mi abuela lo invitó a pasar, yo había estado retrocediendo, no quería dejar a la abuela sola, pero algo me gritaba que este tipo tenía algo malo dentro.
Me di la vuelta y empecé a caminar hacia la cocina, la abuela me pidió un vaso de agua para el visitante. Apenas pasé el umbral de la sala corrí hacía mi habitación, busqué en mi maleta y encontré la pulsera de cuero con cuatro piedras de amatista pulida que había llevado. Aún tenía el frasco con sal conmigo. Escuché que la abuela pedía [ gritando ] el vaso de agua a Sandra. Escuché que mi mamá le apuraba.
Regresé hacía la sala, pero me quedé agazapado junto a la puerta, trataba de escuchar lo que el visitante y mi abuela platicaban. La conversación iba muy calmada, parecian antiguos conocidos, mientras tanto yo hacía de nuevo mi línea de sal, pero ahora en la puerta que comunicaba la sala con el pasillo del resto de la casa.
Sandra se acercaba con un vaso con agua, vio la sal en el piso y me miró con incertidumbre, le di el frasco y le dije que hiciera lo mismo con los marcos de las ventanas y la puerta del patio. Dudo por unos segundos pero después empezó a caminar decidida hacía las habitaciones. En la sala empezaron a alzar la voz, algo acerca de antiguas deudas y tiempos de cobro. Mi abuela, siempre calmada y amable al extremo se escuchaba agraviada y le ordenaba al visitante se fuera.
Cuando atravesé el umbral el anciano parecía mas grande que cuando lo había visto en la puerta, los cabellos blancos se le veian bastante desacomodados, caminaba hacia mi abuela y ella solo atinaba retroceder a un rincón, me miró con ojos de desesperación,
- Hijo vete! - dijo mi abuela, más como suplica que como orden, jamás la había visto tan asustada
- No - dije levantando la voz, y un poco sorprendido de que no haberme quebrado, doy unos cuantos paso tratando de rodearlo.
El visitante volteó y empezó a caminar hacia mi, mientras decía palabras en un idioma extraño, casí gutural. Sus ojos se han vuelto completamente negros y están demasiado abiertos, alrededor se dibujan unas pequeñas venas rojas. Levanta una mano hacia mi, la piel es demasiado blanca y también tiene esas pequeñas venas demasiado rojas, es demasiado alto.
La abuela ha entrado en el pasillo después de que Sandra le ha hecho señas, el visitante se ha acercado ya demasiado a mi, no quiero que me arrincone. Sin dar señas empiezo a correr hacía el pasillo, hacía dentro de la casa. Tengo cuidado de no pisar ni mover la linea de sal, el extraño viene tras de mi, pero se detiene al llegar al umbral de la puerta, da un golpe en el aire que se detiene en seco. Lanza unos gritos que parecen maldiciones, sus ojos se van encorvando, y esas pequeñas venas rojas son cada vez mas visibles. Volteo a ver a Sandra y le preguntó si ha puesto la sal en todas las entradas. Me muestra el frasco vacío y me dice que le faltó la puerta de atrás. El visitante sigue golpeando el aire, pareciera que en cualquier momento fuera a atravesar el umbral.
Le pregunto con desesperacion a mi abuela ( que ahora me parece más empequeñecida que nunca ) si hay más sal, ella no atina a responderme, mi madre aparece desde el comedor y dice que no hay más. Trato de pensar, los gritos del visitante no me dejan pensar con claridad. Pienso en algunas leyendas que he leido, veo hacía todas partes en la casa, voy hacia la cocina.
El visitante ya no está en la sala, puedo sentir como se desplaza por el pasillo lateral de la casa, siento sus pasos, siento en mi estómago una sensación de frio.
Cuando se aparece en la puerta trasera lo primero que puede ver soy yo. Me pregunto por un instante si en realidad me ve, al menos el concepto que tenemos de ver. Sus ojos son tan negros. Empieza a caminar, atraviesa el umbral con un pie y sonríe, seguramente esperaba que ya hubieramos bloqueado esa puerta también. Continua caminando hasta que queda en medio de un circulo formado por mi madre, mi sobrina, mi abuela y yo. Hacen un círculo con los petalos de rosas alrededor del visitante, inicialmente quedo dentro del circulo y estira una de sus manos, esta vez a una velocidad inhumana, me toma de la camisa y me rasga un poco de piel, arde como el infierno. Grito y le golpeo el brazo con que me sujeta. El visitante me suelta y grita, en mi mano tengo la pulsera con las amatistas. La abuela comienza a rezar libremente, tal como lo hacen la mayoría de los protestantes, mi madre reza un padre nuestro y Sandra limita sus suplicas a meros pensamientos. Hubiera querido tener un poco más de sal, combinandola con agua podría tener un poco de "agua bendita", quizá algún amuleto, pero solo tengo las amatistas y un poco de valor que espero que, por una vez en la vida, me dure lo suficiente...
( Les aclaro que es una Pesadilla, nada de drogas aún )
17 abr 2007
13 abr 2007
Abandonado (Pesadilla)
Miro de un lado hacía el otro... trato de pensar que hacer, he intentado llamar a todos mis conocidos. Que mi cartera no aparezca no ayuda a tranquilizarme, que el acompañante este desaparecido ya empieza a causarme pánico. Trato de pensar en posibles soluciones pero todas implican dinero, y sin mi cartera apenas tengo 5 pesos en mi bolsa...
10 horas antes
Llegué a Cancún y el calor estaba demente, como siempre lleno de gente, como siempre todos con prisa sin fijarse de quien pasa junto a ti. Pasé el día en las cuestiones de trabajo que fui a checar, el compañero de viaje (y de trabajo) estaba serio y le urgía regresar a Chetumal por algo que no atinaba a decirme. Por la noche fuimos a cenar, pagamos, salimos y al parecer todo seguía tan tranquilo como al inicio. Fue entonces cuando se me perdió.
Al principio pensé que habría ido a comprar una ficha de telefono o algo así. Pero los minutos pasaban y no regresaba, yo había determinado no moverme de ahi, esperar hasta que el regresara para hacer cualquier movimiento, después de todo que tan lejos podría haber ido. Ocupé el tiempo mandando mensajes a los amigos de Cancun, buscando un poco de tierra conocida en medio del pánico por sentirme perdido.
Pasó una hora y el pánico ya estaba haciendo presa de mi, fue entonces cuando se me ocurrió checar mi bolsillo trasero en busca de mi cartera. Solo encontré una tarjeta que me habían dado al medio día de uno de los proveedores. Marqué el teléfono de Alex y simplemente decía que estaba fuera del área de servicio, llame al de Irv y me respondió, pero había demasiado ruido en la línea, no creo que ellos me hayan entendido nada, yo apenas capté tres palabras de lo que él decía.
Fue entonces cuando me quedé sin crédito.
Ya estaba completamente desesperado, y es que un sentimiento mas agobiante estaba ahí al acecho, había algo más en el ambiente que me tenía doblemente intranquilo. Pensaba en quizá conectarme a internet y con un mucho de suerte encontrar a alguien en línea, alguien que me pudiera sacar del apuro. Pero no me decidía.
Ahora...
Siento que todo el mundo me observa, una vida de andar en auto te vuelve ajeno a caminar entre el mar de gente, el sentirte desprotegido hace que todos los ojos se conviertan en mirada de predadores, empiezo a caminar, buscando un lugar más tranquilo pero aún con gente. Meto las manos en los bolsillos y mantengo los ojos alertas. Grito mentalmente por ayuda.
Entonces mi teléfono suena, por si fuera poco la pila esta muriendo también, Murphy en su máxima expresión. La voz que salé de la bocina del teléfono es conocida, pero no acostumbro a escucharla, por un segundo me siento confundido, después me siento decepcionado, no es el rescate que yo esperaba.
- ¿Donde estás? - Me pregunta la voz
- ¿Fer? - Respondó con incredulidad.
- Si, ¿Dónde estás, Ariel? - Pregunta de nuevo.
- ¿Y eso que me llamas?
- ¿Ariel, donde estás? - Pregunta con impaciencia.
- En Cancún, pero...
- Eso, ya lo se - un poco de enojo empieza a notarse - pero si me dices dónde estás te puedo ayudar, por favor, dime donde estás, te estas quedando sin carga.
Le doy la dirección y me siento más confundido que nunca. Fer me dice que irá por mi, que me quede donde estoy, y que no hable con nadie.
Minutos después se aparece una amiga de la infancia [gabriela] , a la cual he visto de vez en vez de manera casual, me saluda y me dice que vaya con ella, que Fer nos espera. Debo confesar que a pesar de mi confusión me siento a salvo. El auto es un compacto, el clima está a su máximo y Gabriela pone la radio, parece interesada en encontrar algo en específico, pues sigue cambiando de estación una y otra vez.
Intento interrogarla, acerca de como supieron que estaba ahí, pero solo consigo evasivas, empiezo a preocuparme pues le veo un poco asustada.
Al fin llegamos donde Fer. Me recibe con un abrazo y me pide que entre, es un pequeño departamento que más bien luce como un bunker. Entonces me dice, que si he olvidado sus habilidades, y de nuestra conexión. Me dice que el hecho de que el estuviera ahi no es casualidad, pero al parecer nuestro encuentro si lo es. Pero no viene mal. Me dice que será mejor si yo estoy ahi. Entonces despierto.
10 horas antes
Llegué a Cancún y el calor estaba demente, como siempre lleno de gente, como siempre todos con prisa sin fijarse de quien pasa junto a ti. Pasé el día en las cuestiones de trabajo que fui a checar, el compañero de viaje (y de trabajo) estaba serio y le urgía regresar a Chetumal por algo que no atinaba a decirme. Por la noche fuimos a cenar, pagamos, salimos y al parecer todo seguía tan tranquilo como al inicio. Fue entonces cuando se me perdió.
Al principio pensé que habría ido a comprar una ficha de telefono o algo así. Pero los minutos pasaban y no regresaba, yo había determinado no moverme de ahi, esperar hasta que el regresara para hacer cualquier movimiento, después de todo que tan lejos podría haber ido. Ocupé el tiempo mandando mensajes a los amigos de Cancun, buscando un poco de tierra conocida en medio del pánico por sentirme perdido.
Pasó una hora y el pánico ya estaba haciendo presa de mi, fue entonces cuando se me ocurrió checar mi bolsillo trasero en busca de mi cartera. Solo encontré una tarjeta que me habían dado al medio día de uno de los proveedores. Marqué el teléfono de Alex y simplemente decía que estaba fuera del área de servicio, llame al de Irv y me respondió, pero había demasiado ruido en la línea, no creo que ellos me hayan entendido nada, yo apenas capté tres palabras de lo que él decía.
Fue entonces cuando me quedé sin crédito.
Ya estaba completamente desesperado, y es que un sentimiento mas agobiante estaba ahí al acecho, había algo más en el ambiente que me tenía doblemente intranquilo. Pensaba en quizá conectarme a internet y con un mucho de suerte encontrar a alguien en línea, alguien que me pudiera sacar del apuro. Pero no me decidía.
Ahora...
Siento que todo el mundo me observa, una vida de andar en auto te vuelve ajeno a caminar entre el mar de gente, el sentirte desprotegido hace que todos los ojos se conviertan en mirada de predadores, empiezo a caminar, buscando un lugar más tranquilo pero aún con gente. Meto las manos en los bolsillos y mantengo los ojos alertas. Grito mentalmente por ayuda.
Entonces mi teléfono suena, por si fuera poco la pila esta muriendo también, Murphy en su máxima expresión. La voz que salé de la bocina del teléfono es conocida, pero no acostumbro a escucharla, por un segundo me siento confundido, después me siento decepcionado, no es el rescate que yo esperaba.
- ¿Donde estás? - Me pregunta la voz
- ¿Fer? - Respondó con incredulidad.
- Si, ¿Dónde estás, Ariel? - Pregunta de nuevo.
- ¿Y eso que me llamas?
- ¿Ariel, donde estás? - Pregunta con impaciencia.
- En Cancún, pero...
- Eso, ya lo se - un poco de enojo empieza a notarse - pero si me dices dónde estás te puedo ayudar, por favor, dime donde estás, te estas quedando sin carga.
Le doy la dirección y me siento más confundido que nunca. Fer me dice que irá por mi, que me quede donde estoy, y que no hable con nadie.
Minutos después se aparece una amiga de la infancia [gabriela] , a la cual he visto de vez en vez de manera casual, me saluda y me dice que vaya con ella, que Fer nos espera. Debo confesar que a pesar de mi confusión me siento a salvo. El auto es un compacto, el clima está a su máximo y Gabriela pone la radio, parece interesada en encontrar algo en específico, pues sigue cambiando de estación una y otra vez.
Intento interrogarla, acerca de como supieron que estaba ahí, pero solo consigo evasivas, empiezo a preocuparme pues le veo un poco asustada.
Al fin llegamos donde Fer. Me recibe con un abrazo y me pide que entre, es un pequeño departamento que más bien luce como un bunker. Entonces me dice, que si he olvidado sus habilidades, y de nuestra conexión. Me dice que el hecho de que el estuviera ahi no es casualidad, pero al parecer nuestro encuentro si lo es. Pero no viene mal. Me dice que será mejor si yo estoy ahi. Entonces despierto.
12 abr 2007
Visitas
Y no les conté que tuve visitas en mi Ranchito? Pues las tuve, hay algún día les contaré, porque hoy me da hueva.
Hoy más bien estoy preocupado porque ya vienen los finales de temporadas, y estamos viendo quizá la última temporada de Smallville ( es cuestión más de nostalgia que otra cosa ).
Yo por otro lado ando dándole duro al eMule para bajar series que no pasan por aqui ( o que por lo menos han pasado desapercibidas, pues pasan en canales que no acostumbro ) como Firefly y Farscape. Además ando con la fiebre de ver series un poco mas recientes como Epitafios y The Dresden Files. Por eso mi pobre maquinita de la oficina no descansa, está dia y noche chambeando en proveerme capítulos y más capítulos. Aunque bueno, eso de los subtitulos es una chingadera porque hay que estarlos buscando y luego no estan bien sincronizados y la verga de ocho patas.
Igual y no les había contado que me autorizaron mi credito en conocida tienda que es parte de tu ROSA vida. El Xbox 360 me anda llamando pero debo resistir. Debo.
Hoy más bien estoy preocupado porque ya vienen los finales de temporadas, y estamos viendo quizá la última temporada de Smallville ( es cuestión más de nostalgia que otra cosa ).
Yo por otro lado ando dándole duro al eMule para bajar series que no pasan por aqui ( o que por lo menos han pasado desapercibidas, pues pasan en canales que no acostumbro ) como Firefly y Farscape. Además ando con la fiebre de ver series un poco mas recientes como Epitafios y The Dresden Files. Por eso mi pobre maquinita de la oficina no descansa, está dia y noche chambeando en proveerme capítulos y más capítulos. Aunque bueno, eso de los subtitulos es una chingadera porque hay que estarlos buscando y luego no estan bien sincronizados y la verga de ocho patas.
Igual y no les había contado que me autorizaron mi credito en conocida tienda que es parte de tu ROSA vida. El Xbox 360 me anda llamando pero debo resistir. Debo.
7 abr 2007
Street Cat Fighter
Encontrado en el blog de Juanelo, a mi también me hizo mucha gracia.

Doble gusto porque además es la foto de un gato. Y por si no lo saben o no se acuerdan, son de los animales que más estéticos me parecen. Malisimos como animales de compañía pero humanisimos en su forma de ser ( gandallas y malagradecidos ).

Doble gusto porque además es la foto de un gato. Y por si no lo saben o no se acuerdan, son de los animales que más estéticos me parecen. Malisimos como animales de compañía pero humanisimos en su forma de ser ( gandallas y malagradecidos ).
6 abr 2007
5 abr 2007
Regresos
Regresaron las Tortugas Ninja
Regresó Timbiriche
Regresaron los BStreetBoys
Hasta Gloria Trevi regresó.
Tons, que regrese la Succubi no es sorpresa... pero que weno que volvió.
Pinche aquí
Regresó Timbiriche
Regresaron los BStreetBoys
Hasta Gloria Trevi regresó.
Tons, que regrese la Succubi no es sorpresa... pero que weno que volvió.
Pinche aquí
3 abr 2007
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