Hoy fui a comprar una prenda de ropa, llegue a la tienda y tras bajarme del Atos Perverso saliendo por la puerta principal veo a un excompañero de trabajo que se ha convertido en cliente, recuerdo que cuando lo conocí lo veia tan niño, y ahora en su nuevo trabajo lo veo un tanto más adulto. Casado y con una hija.
Decía que me lo encuentro en la puerta, llevaba unas carpetas y me sonrio como siempre al verme, le ofrecí la mano en tono de choque/saludo, y cuando tuvo mi mano me jaló hacia el y me abrazo; no piensen mucho, ese abrazo fácil y social que es fácil de lograr jalando al otro wey hacia ti. Pero debi decir que de entrada me sorprendió mucho, yo creo que nunca me había saludado así este tipo, y es que creo que mucho fue porque no estabamos en mi oficina. La reacción posterior fue sonreir y sentirme bien.
Ojalá que se hiciera costumbre.
1 comentario:
Hay actitudes que nos sorprenden. Y nos hacen sentir bien, como te ha ocurrido a ti. Ojalá el ejemplo cundiera.
Saludos.
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