Esa sonrisa, esos hoyuelos que se forman mientras hablas, tus expresiones, tu mirada... como es que cada día te me pones más hermoso, y yo que rara vez te veo me quedo estupefacto de lo lindo que estás, más lindo que nunca.
Sigues siendo el mismo niño de siempre, el atento, el buena gente, hasta me pides disculpas por las veces que me has cortado la conversación por tener trabajo, cuando en realidad yo también necesitaba colgar, cuando eso mismo yo te lo he hecho incontables veces.
La razón de tu visita es por cuestiones de trabajo, pero aún asi integras un tanto timidamente una petición, simple pero que para mi es bien importante. Claro, primero me preguntas como estoy, yo contesto que bien y me clavas la mirada y levantas las cejas ¿En serio me conoces tanto? Me pides timidamente, con la voz baja, como si fuera un secreto, que nos veamos, dices que tenemos tiempo sin conversar.
Me platicas que ahora tienes una tele más grande, me das por mi lado, que porque no nos vemos para jugar el videojuego que a ambos nos gusta, que el jueves, que el sábado, que el viernes saldrás con un amigo de la escuela pero que me hablas para que me reuna con ustedes... Como chingado no quieres que te ame, como puedo no pensar que eres el más lindo, cuando me insistes tanto en hacer algo que es para mi... madres... te extraño tanto.
Muero por darte un abrazo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario