Pueden dudarlo si quieren, pero hubo un tiempo en que dedicaba el día a pensar en una mujer, y la noche para soñar con ella.
La consideraba hermosa, perfecta si es que eso existe o existió. Tenía todas y cada una de las cosas que podrían desearse en una persona. Todo excepto estatura. Pero si todo lo demás. Era como una muñeca, demasiado perfecta para ser simplemente real. Era bonita por dentro y por fuera, tenía un hermoso cuerpo (“a hot body” es la expresión correcta), era sensible y amable, era comprensiva e inteligente, era una excelente amiga, era ocurrente y divertida. Tenía una piel hermosa y siempre estaba perfectamente arreglada.
Recuerdo aún hoy un par de sueños adolescentes que trataban de ella. Uno era acerca de una playa, y fue muy vívido, casi puedo jurar que sentía esos besos como reales. Despertaba sonriendo y pensando en ella, pensando en que tal vez la “normalidad” me estaba pegando.
Muchos me envidiaban porque siempre estaba con ella (de hecho querían estrellar sus puños en mi cara), la hacía reír y ella me hacía reír a mí. Caminábamos tomados de la mano y en ocasiones acariciaba su cabello. Otras veces, como el adolescente que era, le jugaba bromas y la trataba como un niño trata a una niña. Curiosamente nunca acepte conscientemente que deseaba besarla, que deseaba sostenerla entre mis brazos y decirle que la quería como no había querido a otra mujer, como nunca volvería a querer a una mujer. Es que, no podía aceptarlo, no era ni es mi naturaleza. Eso ni es.
Desgraciadamente no me di cuenta de eso hasta que ella estuvo fuera de mi alcance. Aún hoy me pregunto que hubiera pasado si… Pero como siempre digo, el hubiera no existe. El hubiera ni es.
El sentimiento que tuve por ella fue muy fuerte, y el tiempo en que eso paso fue muy especial, y creo que el hecho de que lo pasará por alto se debió a que yo era muy joven y tonto, creo que casi hasta era feliz. Después, estuve un tiempo pensando si no sería yo estereosexual. Pero ni yo me la creí, fue solo una de esas veces que la vida nos demuestra que aún nos puede sorprender.
Era entonces muy joven y tonto. Lo joven ya se me quitó.
1 comentario:
Si... las niñas, yo la verdad no las entiendo, ni quiero hacerlo, esa niña fue posiblemente la única. Y ya
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