Hacía unas tres semanas que no sabía de Aaron, y tenía la terrible sensación de que yo tenía la culpa. El último mensaje de mi celular al suyo había sido uno de esos que solo se envían cuando uno esta borracho. Al día siguiente de enviarlo me sentía un poco apenado de lo que había escrito. Apenado y molesto, de que lo dije fuera algo "malo", cuando no era más que la verdad.
En los días siguientes me la pase tratando de reparar el error, mandando mensajes más ligeros, pero aún dejando ver en el trasfondo que necesitaba verlo y hablar con él. Por supuesto viendo desde el exterior puede deducirse que en realidad estaba empeorando las cosas, pues no es fácil que un heterosexual entienda como un hombre puede enamorarse de otro hombre. Mucho menos es fácil entender que un hombre se enamore de él.
Ayer finalmente supe porque no me había contestado los mensajes.
Decidí llamar a su casa y después de que el teléfono timbrara unas diez veces me contestó una de sus tías, su voz estaba un poco rara. Le pregunté por Aaron y en cuanto me contestó mi corazón dio un vuelco.
Diez minutos después conducía tratando de poner en orden mis ideas, apenas ponía atención en los autos que conducían junto a mi. No podía calmar mi respiración y por primera vez el auto estéreo no estaba encendido. Las lágrimas en mis ojos me dificultaban ver el camino, no debiera haber conducido, un taxi hubiera sido lo correcto, pero en esas situaciones es difícil ser coherente.
Llegué al hospital y me estacioné en un pequeño espacio por primera vez. Di cinco largas respiraciones y me sequé las lágrimas de la cara. Me bajé y empecé a caminar hacía la recepción cuando de repente sentí una mano en mi hombro. Era Jorge, el mejor amigo de Aaron.
Mi primer impulso fue decirle que me llevara con Aaron, pero de repente me di cuenta que todo ese tiempo el lo había sabido, y durante esas tres semanas no me había dicho nada, a pesar de lo importante que era para mi. Sentí deseos reprochárselo, de decirle que yo había confiado mis sentimientos por Aaron con él por situaciones como esas. Yo permanecía callado apretando mis puños el se limitó a abrazarme y a decirme que lo sentía, que no había querido decírmelo porque sería muy difícil para mi, con toda su familia y su novia. Ese abrazo no me hizo sentir mejor, lo sentía hipócrita.
Las palabras que su tía me había dicho por teléfono aún daban vueltas en mi cabeza cuando caminaba por el pasillo siguiendo a Jorge. Esas cuatro palabras dolían. "Aaron está en coma"
Conforme más cerca estábamos mi corazón latía más rápido y mi respiración se hacía más agitada. En al ambiente estaba ese horrible olor a antiséptico tan detestable. En la puerta alcancé a ver a alguien conocido, aunque no de mi total agrado, de repente no me importaba, lo único que quería era entrar y verlo. Cuando estuve lo suficientemente cerca como para asomarme y verlo ella me detuvo. "Quiero hablar contigo" fue lo único que dijo mientras me tomaba con aparente delicadeza del brazo. Me llevó a unos cuantos metros de la puerta del cuarto, dejó ir mi brazo y se acomodó el cabello con la mano izquierda
Empezó a contarme como había sido el accidente, por lo menos como creían que había sido, lo que los doctores decían acerca de su situación, que era imposible saber si algún día despertaría del coma o no, que ella sabía que nosotros éramos muy buenos amigos. En sus ojos había lágrimas pero también algo más, una expresión que al principio intentaba ocultar torpemente, pero que después dejo ver sin ningún problema, algo que solo puedo definir como desprecio. Yo me sentía cada vez mas mareado con su conversación y no dejaba de ver el umbral de la puerta, de escuchar el sonido de los aparatos, sentía como la voz de ella se distorsionaba. Quería simplemente dejar de escucharla y caminar hacia esa puerta, ver a mi niño y acariciar su mano, besar su mejilla y decirle que yo estaba ahí, que quería que despertara para mí. De repente ella dejo de hablar y simplemente sacó un objeto alargado de su bolsa.
Era un celular, pero no cualquiera, era el celular de Aaron, empezó a decir que tenía una teoría, que creía que el accidente había sucedido porque estaba recibiendo mensajes, o tal vez borrándolos, que curiosamente había un mensaje que coincidía con la hora del accidente. Entonces entendí a que se refería.
Me sentía tan mareado, que apenas alcance a salir del hospital, y de repente ahí estaba, vomitando en una jardinera, deseando no pensar en la única idea que daba vueltas en mi mente. De nuevo cuatro palabras. Cuatro palabras que dolían. Fue por mi culpa. Jorge trató de evitar que yo me subiera al auto, sin éxito.
3 comentarios:
Imagino que tan ebrio o bobo estaria pa romperse la mandarina escribiendo un mensaje... acaso lo estaria escribiendo en "T9???" o tipeaba letra por letra "Aa???" pero casos pasan...
cual es la moraleja de la historia?? no mandar sms de amor prohibido cuando estamos ebrios???
jejeje...
Imagínate... bueno caso t escribo una carta.. stamos en contacto
PUES. EBRIO ESTARIA, AUNQUE YO HE MANDADO MENSAJES MANEJANDO, CON UNAS COPITAS, Y DE AMOR PROHIBIDO. Y NO ME HE MUERTO. TENGO QUE INTENTAR UN POCO MAS FUERTE
Manejare ebrio, mandando mensajes, con los ojos cerrados y cambiandiole de cd al estereo
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