8 jul 2006

Sueño/Premonición/Sigul

Sigul: Lo uso mucho gracias a las novelas The Dark Tower de Stephen King, donde el lo usa para referirse a los signos, señales y símbolos.


Habíamos sido invitados a una fiesta en una enorme casa, de aquellas que podrían adquirir el calificativo de mansión, era enorme, a las afueras de la ciudad. Una pequeña casa independiente había sido adecuada como Antro especialmente para esa ocasión, se había pedido a los invitados que no accedieran por la entrada principal sino por una entrada lateral (no tan impresionante como la principal, pero si muy impresionante).

Zion y yo llegabamos un poco tarde, pues nuestras ocupaciones (las mías en realidad) nos habían hecho retrasarnos un poco. Ambos ibamos vestidos de azul, yo llevaba esa camisa azul tipo vaquero que tanto me gusta, con esos botones nacarados de presión, y todos esos pequeños detalles que convierten una prenda 100% masculina en algo lleno de estilo. En nuestros cuellos llevabamos nuestros cristales.

Nos sentamos en una mesa vacía cercana a la entrada, desde donde se podía ver muy bien todo el lugar, era una de esas mesas que tienen alrededor una especie de sillón circular. A nuestro lado estaban sentadas un par de conocidas de antro, de esa que siempre te presentan pero que nunca puedes recordar sus nombres, sino solo sus escotes. Ambas reian ruidosamente. Las salude de manera casual y le puse atención al lugar mientras platicaba con Zion. La iluminación era bastante tenue y basicamente morada, el sitio había sido acondicionado para servir para fiestas pero obviamente el dueño no quería que perdiera su estilo antiguo/elegante.

Al poco rato llegaron a sentarse junto a ese par de conocidas de antro un pareja de amigos de la escuela, entonces novios ahora esposos, conversamos por un rato y esperaba el momento para presentarle a Zion, pero no encontraba el momento justo. Entonces antes de que yo pudiera decir cualquier otra cosa, Zion se levantó y me dijo que necesitaba un cigarro. Hice el gesto de querer levantarme pero me detuvo, me dijo que no tardaba.

Paso un largo rato y yo había calculado como cinco cigarros ya, decidí salir un momento a ver la razón de su tardanza, me lo encontré parado debajo de una luminaria, viendo hacía el pasillo que llevaba a la casa principal, con el cigarro en la mano sin encender. Me miró y me dedico una sonrisa sin animo, me dijo que volviera adentro, que no le tomaría mucho más. Le dije te amo solo formando las palabras con mis labios, el me contesto yo también.

Media hora después volví a salir, busque bajo la luminaria, en las bancas del camino empedrado que originalmente nos había llevado dentro del lugar, y no lo vi por ninguna parte. Intente llamarle por telefono pero al parecer su telefono estaba en mi bolsillo, esperé parado ahí veinte largos minutos y despues volvi a entrar, pensé que tal vez entró y fue al baño y lo perdí de vista. Pregunte a los amigos de la mesa contigua y dijeron no haberle visto.

Salía nuevamente y tome el pasillo que llevaba a la casa principal, aún tendría que pasar por un jardín y en medio de el un kiosco, dentro había alguien sentado. Me acerque pensando que tal vez sería Zion, pero no era el, pensé en preguntarle si le había visto, pero algo me detuvo, ni siquiera me detuve, seguí de largo saliendo del kiosco, y al momento de salir me dijo que iba en buena dirección, pero que no lo iba a encontrar.

Durante el resto de la noche merodeé dentro de la mansión, estaba llena de esculturas, y a cada vuelta de la esquina me encontraba con alguién o algo que me daba una indicación, con palabras o con signos. Indicaciones con acertijos, intrigas ópticas y sobre todo, desesperación. La sensación de que el tiempo se me acaba y de que todos las cosas y personas que me encontraba en esa casa sabían que era lo que buscaba, y donde estaba, pero parecía que nadíe pensaba darme una respuesta directa. Finalmente las pistas me llevaron de nuevo a afuera de la mansión, pero estaba ahora en la entrada principal, amanecía... y las pistas se habían acabado.

Regrese por encima de mis pasos, tal vez había obviado algo, tal vez... alguna vez han sentido esa sensación de que han perdido algo hermoso, que podrían hacer algo para recuperarlo, pero que simplemente no saben que...

Finalmente, no lo encontré.

Tal ves sean ideas mías, pero podría jurar que realmente le perdí en ese sueño.

Nota "final": Hubo mucho, muchisimo más en ese sueño, demasiadas cosas visuales dificiles de explicar. Maldito sueño, malditos signos.

4 comentarios:

Aída dijo...

me preguntaba si ahora que no es tu novio...
ya puedo decirle en su bló
que hasta topogigio es mas entretenido que el??

no? si?

psss avísame, ah y no hubo pachanga.. puras peditas aquí y allá

D dijo...

Detesto los sueños perturbadores. Es como la parte del subconsciente que te odia, o algo así.
Encima son esos de los que me acuerdo zarpado.

¡Yo quiero leer más Stephen King!, y no, primero Cien Años de Soledad. No sé. *decidia*

diablo enlatado dijo...

que mejor que nunca dejar de soñar

Yanosoy dijo...

Succubi: No, no puedes...

D: lealo, le recomiendo extremamente la torre oscura ... y todo lo de él. Greatness. De el viejito ese de historia de mis putas tristes y demás... la succubi le puede orientar.

Diablo enlatado: No estoy de acuerdo, estoy harto de mis pesadillas.

La palabra de verificación implica risa en grande: jabig