16 ago 2006

Fortituto Dei ( Lecciones un amigo: Rechazo)

Recien empezaba a estudiar la carrera, y aún conservaba contacto con algunos de mis excompañeros de la prepa, sobre todo con los que estudiaban la misma carrera que yo, pero en otro turno. Uno de ellos, solía consultar conmigo sus dudas técnicas, y un buen día me pidío mi asistencia en la instalación de su equipo de cómputo. Ese día le dio tambien por interrogarme acerca de algo que había prometido contarle a él y unas cuantas personas mas. La verdad es que cuando hice esa promesa la desheche de mi mente al día siguiente. Me arrepentí.

Sin embargo, ahi estabamos camino a su casa, en el volcho familiar, y el empezaba con sus interrogantes. Yo solo me reía y le decía que para que lo quería saber, que no era nada importante y demás. Finalmente después de mucha insistencia se lo conté (clickele al link pa saber como fue).

A final de cuentas durante la carrera en algún momento terminamos en el mismo salón, y las pesadas tareas en equipo orillaban a que yo pasara horas y horas en su casa. Cantidad de veces me quedé a dormir y otras tantas pasaba fines de semana enteros. Es gracioso cuando uno se convierte en el hijo adoptivo (por no decir arrimado y a lo mejor hasta incomodo), a veces platicaba largo rato con su mamá, ya me sabía los rituales de la casa y sus hermanitos y su hermana estaban más que acostumbrados a verme metido en su casa.

La confianza se hizo grande y pues siendo yo quien soy, como soy, terminó habiendo un crush, eso, no puedo negarlo. Pero fue todo, jamás hubo más que todo el cariño que desarrollé por él, y lo cómodo que me sentía en su compañía. Por lo anterior muchos dirían "no, wey, si estabas enculado", pero pos no...

Llego un momento en que me tomé eso de la confianza muy en serio, y no dudaba en decirle cuanto se le quería y que era atractivo. Por lo menos a mi me lo parecía, y por lo menos aquello de lo bien parecido que me resultaba, a el le encantaba oirlo. Lo otro, lo del cariño, no tanto, en parte porque él mismo pensaba que me estaba enamorando, y eso era un peso con lo que el no pensaba cargar. Muchas veces le pedí abrazos y el me los daba. Claro, todo por usarse se acaba, y poco a poco lo incomodo se convirtió en insoportable.

Al final, de esa temporada de mi vida, recibí muchos rechazos de su parte, y pues siendo como soy, me resultaría menos grave que me diera un puñetazo. Sin embargo es tal vez por eso por lo que debo decir GRACIAS. Por todos esos rechazos, por decirme cuanto le incomodaba mi cariño no pedido, y peor aún, las demostraciones físicas. Si no fuera por él, si las cosas no hubieran sido así, no hubiera sobrevivido a todo lo que vino después. Y a lo que ha venido ahora. Jamás hubiera podido poner una cara dura ante ... bueno... ni al caso contarlo.

Gracias, amigo, pues de ti aprendí del rechazo.

3 comentarios:

Aída dijo...

archirequetecontramegainteresantissisisisimo

y donde está la parte donde te pones esquizofrenico en Bacalar?

Yanosoy dijo...

JAJAJAJA yo insisto que de eso nos acordamos diferente. Pero pos... he decidido olvidar eso. Además lo que cuento es de antes de eso, de antes.

chaaaaa

D dijo...

Juar juar. Ese post de Crónicas no tiene abuela.