8 mar 2005
Y entonces: La tía Katherine
Les decía que vi a mi tía Kathy. Si, les dije. Pos la vi. Y entramos a ver una película y después fuimos a dar un rol. La tía esta contraindicada cuando quieres pasar desapercibido, todo el mundo la conoce, y es imposible que no sea vista. Entre el penacho y las zapatillas aaaaaltas, ella no se pierde. Y pos a cada rato nos deteníamos a saludar a alguien. Mujeres, hombres y quimeras. Cosas que ni se que eran. O si son… no se, me confundo.
Sin embargo algo me preocupa, la mayoría de la gente que la Tía saludo es gente anciana. Personas de mas de 25 años, algunos hasta de treinta. La tía envejeció y yo no me di cuenta, ya no giros como antes, ya no avienta polvo de estrellas mientras salta, ya no zorrea tanto como antes (dejenme corregir… tanto como antes). Es más, casi ni la escuche criticar a los olvidados de la moda, la cultura y de pobre sexualidad. Mientras platicábamos veía como empezaba a dormirse, ella decía no haber dormido, pero yo digo que es la edad.
De hecho varías veces se quejó de que algo le dolía, caminaba medio mal, y cada rato decía un “hay”, se veía pálida y de todo se quejaba, que si no le iba bien en el amor que si esto que si lo otro… no esperen… ese fui yo.
Como sea que fuere me dio gusto ver a la tía Katha, aunque ya este viejita y ya no pueda cargar la espaldera como antes. Tía, ya estoy juntando para tu bastón (vibra, la prima Vero ya lo probó).
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