8 abr 2005

como leproso (o "como la cabaña sangrienta")

Abro ambas llaves de agua, pues en el baño de mi cuarto no hay buena presión ni boiler. El agua empieza a caer casi peresozamente sobre mi, un tanto a tono con la situación pues el motivo del baño es desperezarme.

El clásico ritual de enjabonamiento empieza y minutos después llega el momento del enjuague. Cuando todo el jabón se ha retirado empiezo a sentir como entre mis dedos quedan pequeños hilillos de algo. Al principio me viene a la mente de como cuando tenía clase de "educación física" al bañarse uno se retiraba la tierra en hilillos, porque sí, uno quedaba bien sucio. Entonces me doy cuenta que no es mugre, porque no soy un mugroso, y definitivamente la mugre no forma hilillos asi.... Entonces ¿Qué chingados es? Es... es... ¡Piel! Me estoy despellejando. Santa Madre.

Si, al final no me derretí como bruja de cuento, pero una semana después (exactamente siete días) me estaba pelando.

La piel.

De la espalda.

Aja. No se si afortunada o desafortunadamente la piel de los brazos nunca sufre el mismo destino, creo que esa está ya muy curtida. Como sea no me derretí y cambié de piel. Guardense los comentarios acerca de reptiles y yo.

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