Mario, Patricia y sus dos pequeños hijos. Habían pasado toda la mañana visitando las tiendas de ropa de la Gran Plaza de Mérida. Después de tan ardua tarea decidieron visitar el hotel para tomar un baño y regresar al cine
Pasearon un poco más por toda la plaza después de regresar del hotel y finalmente entraron al cine. Ese dia vieron: "Irene, Yo y mi otro Yo", y todos iban vistiendo sus nuevas prendas con esa característica alegría que causa estrenar.
Al salir del cine, patricia le dijo a Mario que que era eso que llevaba pegado en la pierna. Mario se percato que eso era la etiqueta de la marca y talla del pantalón.
Rieron todo el camino desde la salida del cine hasta el carro. Una vez en el carro rieron cinco minutos más. Cuando estaban dirigiéndose al hotel aún reían.
Que bonito es que la gente se ría de sus propios ridículos.
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