El día comenzó mal, me desperté y no sabía si estaba despierto ya, mis ojos no podían estar abiertos todavía y la luz dolía. Salí de mi cuarto y me dirigí mi casa, tratando cual vampiro de no ser tocado por ninguno de los rayos de luz que tocaban al garage. Puto sol como chingas. Nada para desayunar. Checo el coche, y noto que sigue tirando un chingo de aceite. Pinche aceite. Quiero abrir la reja del garaje para sacar el Auto perverso y me doy cuenta que tiene candado, y yo, no tengo llave de ese candado. Pinche reja. Puto candado. Ya en el trabajo como siempre todos a las carreras (todos soy solo yo, los demás haciendo lo segundo mejor que saben hacer, echar la weba). Pinches compañeros de trabajo.
Regreso a casa y me acuesto a dormir, y mi familia hace ruido como si se tratará de un carnaval or something. Pinche familia. Cuando por fin dejo de hacerme pendejo pensando que voy a poder dormir me baño y decido regresar al trabajo. Voy al trabajo y casi llegando, en la última vuelta, se me para (el coche, no otra cosa). Pinche carro. En el trabajo me regañan por una pendejada que hice a como yo hago las cosas cuando estoy muy apendejado: “pendejamente mal”. Me encabrono y el resto del día me la paso agresivo siendo cáustico agresivo en exceso. Viene el menso del arquitecto y me dice que mañana tengo que abrir temprano que porque van a ponerle vitropiso al baño nuevo/viejo. Pinche arquitecto.
Llega una niña de cara bonita, cuerpo bonito, voz bonita y pregunta por cds de vinyl, se los muestran y ella comenta “¡es como los discos antiguos!” el chico que la atiende contesta: “si”, yo hago un tremendo esfuerzo para no decir “claro pendeja, por eso son de vinyl, lo que tienes de buena lo tienes de retardada”. Pinche vieja down. La muchacha de upstairs me dice que no este molesto que tengo que acabar mi día de buen humor, que es malo malo enojarse. Puta pues con un par de desarmadores me pongo recontentote pero no puedo en el trabajo así que ni pedo. Pinche trabajo. Casi al final del día llegaron preguntando por una cotización, por quien lo preguntaba yo hubiera preferido que me pidieran una felación… Pero no, quería una triste cotización, después alguien pidió un teclado y fui tan, pero tan amable que por supuesto todos notaron que me gustó… demonios, debo controlar eso, claro que estaba bien bien… pero debo controlarlo, mi pene no me gobierna… puta si. Pinche... no, ese no es pinche ni puto.
Al final llamé a tres personas, después de todo decidí seguir la onda optimista de sentirse bien y opte por escuchar tres voces especiales, la primera me hizo sentir bien, platica amena pero relajada, me hace calmarme cuando estoy estressado. Pinche G, te quiero. Después llamé a la siguiente persona, me contestó como siempre, le pregunté donde estaba y me contesto que en casa de su asunto. Cosa rara siempre que está con su asunto, el asunto siempre trata de hacer que cuelgue de una u otra forma. ¿Tan obvia es la cosa? Le dije que tenía que colgar y colgué, estaba molesto de nuevo y golpeé la pared. Eran mis celos pendejos y sin sentido. Pinches celos pendejos. Pinche B, te quiero, aunque seas buga like. Por último le hablo a Ale, platicamos un rato, todo bien, me gusta escuchar su voz, se siente como en los viejos tiempos, pero no, los viejos tiempos ya no son, me despido y cuelgo. A ti también te quiero, pinche Ale. Pinche cariño, pinche enojo. Pinche puto pendejo yo. Como jodo.
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