10 ene 2005

The first real kiss


Y seguimos con el insomnio, después de un triste intento por dormir, me pongo a pensar en lo que me gustaría decirle a alguien especial. Desgraciadamente esas oportunidades o nunca llegan o nunca suceden como uno espera, dicho de una manera más sincera, como nosotros las imaginamos. Sería injusto tachar a la realidad de insulsa y simple comparada con nuestra imaginación, porque en mas de una ocasión lo que sucede supera a lo que había imaginado, pocas veces en mi provecho, pero sí, algunas.
Todo el día he estado pensando en una sensación que necesito revivir de manera realmente urgente, un simple beso. Pero cuidado, no se confundan, no es un “simple beso” lo que quiero, quiero un beso de verdad acompañado de todas las implicaciones que este tiene, de esos que te causan de todo, de esos que no puedes dejar de recordar hasta que recibes/das otro igual.
La rigurosa verdad es que mi primer beso lo di ya muy viejito, a mis 19 inviernos, pero la verdad como yo la quiero ver, es que mi primer beso de verdad lo di un poco después. Larga historia, difícil de contar porque el agua esta muy clara como para remover lo que ya se ha asentado. Prefiero solo ver las hermosas piedras de colores en el fondo. Y es que esa relación fue primero una fantasía que fue superada por la realidad en más de un sentido.
Recuerdo, tal vez a un nivel obsesivo los detalles, en mi mente puedo ver tan claramente los ojos del culpable de mi sonrisas en esos días (de todos modos si la memoria me falla puedo verlo en foto, je), más aún, recuerdo la sensación de tocar sus manos y sentir esa energía en mi pecho, esa emanación de calor semi-eléctrico que solo había sentido a medias en otras ocasiones. Aquí es buen momento para decir, el amor a segunda vista, existe.
El beso fue todo menos simple, sus labios eran calidos por dentro era frío, y no lo digo en un sentido empático, me refiero a que su aliento estaba frió, las maravillas de la industria chicleril (yo siempre tan innovador inventando nuevos términos) con sabores ultrafrescos. Cuando vi por primera vez X-Men 2, la escena donde Iceman y Rogue se besan, so familiar. Como dije sus labios eran al mismo tiempo calidos y fríos, pero sobre todo suaves, y el beso tan lento, tan pausado, la respiración entrecortada, y tan tan tan tan largo (el beso, dirty people). Por supuesto tenía sus cimas de emoción, pero en si para mi, eso fue una experiencia que marcó mi vida. Mi primer beso de verdad. De verdad inolvidable.
Podría decir mucho más pero la verdad no sería apropiado, hay cosas que no hay que recordar tan intensamente por periodos largos, uno termina deseando cosas que ni son, sin mencionar que posiblemente sería incomodo para esa persona (si me refiero a más incomodo que esto), para el mismo que un día me dijo que si yo no me decidía a poner todo lo que escribía para él en un libro, el lo iba a hacer por mi. Tal vez el no sea un gran crítico de la prosa fantasiosa, pero su opinión basta para mí (claro que si me consiguen un corrector de estilo…).
Creo que lo único que me queda por agregar es que ahora tengo firmemente clavado en la mente que para besar a alguien, necesito un MaxAir, de Hierbabuena (ni marihuana ni guarumo) tal vez. Ah claro, también necesito a quien besar (pequeño detalle que no podía dejar de mencionar para aumentar el dramatismo y el carácter nostálgico) interesad@s dejar un pasto… jaja, broma… pero déjenlo… jajaja… en serio. (No me hagan caso, es la falta de sueño y los efectos del Atos perverso [Y los antibióticos autorecetados]).

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