19 mar 2005

Nemesis

Ella es un ser oscuro, una hija de la noche, una ninfa del mal. Habita en la noche y puedes sentirle una extraña vibra que te atrae. Puedo decir, sin miedo a equivocarme que esta llena de energía y buena parte de ella es sexual. Es la perdición de los hombres pues quieranlo o no, tiene poder sobre ellos.

Es en muchos sentidos mi contraparte, somos polos opuestos de la misma ecuación y quien nos conozca profundamente a ambos puede decir que somos grandes enemigos. Tampoco podrá negar que tenemos mucho en común. Tal vez demasiado.

Succubi, se hace llamar, y la oscuridad le sienta bien. Escribe versos furiosos en su oscura poesía, habla de abrazos vampíricos y suicidios, de sangre y muerte, de sexo y amor. Incluso yo no puedo evitar sentirme atraido por su tétrico brillo. Ella es la dama de la noche y le temo y la respeto, porque la considero en muchos terrenos como una competidora, una igual.

He visto más alla de sus negras alas, su perverso interior. Así como en el centro de mi ser podrían encontrar mucha oscuridad, en lo más profundo de ella encontrarán que su alma no es del todo perversa. Y eso es, lo que la hace más peligrosa y temible.

En ocasiones me asustan mis reacciones hacía ella y en muchos momentos el potencial de ser grandes compañeros se ha dejado vislumbrar, eso es también razón de miedo.

Yo un Serafín rebelde, oscurecido y en la eterna búsqueda. Ella un ser demoníaco enamorado. Tan distintos, pero en el fondo tan parecidos. No se sorprendan de vernos compartir algún momento de triunfo o de trivialidad. No se sorprendan de vernos en la más encarnizada batalla.

Y en la oscuridad me la encontre, después de haberse alimentado. Un hilillo de sangre delataba su naturaleza, su ojo derecho brillo a la luz de la luna llena. Ella mostró su oscuridad y lanzo una carcajada mordaz. Sonreí y mostré mis alas, la envolví en un abrazo de luz y su oscuridad entro en mi.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ψ†Ψ i wasn´t me! Ψ†Ψ